martes, 20 de diciembre de 2011

La fruta milagrosa y la miraculina

La fruta milagrosa

¿Se imaginan ingerir algo ácido o amargo y sencillamente sentirlo dulce?
Pues esto no es ciencia ficción, es pura y absoluta realidad.
Existe una baya natural del oeste del África que es llamada en la actualidad por muchos científicos como la “fruta milagrosa”, su nombre no está lejos de sus propiedades y alcances ya que esta fruta es capaz de cambiar los sabores ácidos o amargos en dulces.


Esto se debe a una proteína que se encuentra en la baya, su nombre, miraculina. Las propiedades de este fruto son aprovechadas desde el siglo XVIII. En 1968 un consorcio norte americano llevó la “fruta milagrosa” a la mesa de muchísimos consumidores, presentando la misma con un edulcorante que de lejos guardaba mayor calidad y efectividad que otros existentes en el mercado, pero fue la FDA (Food and Drugs Administration) la que por presión de empresas tradicionales de edulcorantes pudo sacar del mercado el edulcorante de la “baya milagrosa”  y envió el mismo a una serie de estudios de laboratorio y estudios que perduraron por muchos años.


En la actualidad  y luego de estos estudios y análisis de laboratorio  la “baya milagrosa” ya ganó nuevamente reputación por sus increíbles propiedades, siendo este fruto muy cotizado en la práctica culinaria en Europa, Estados Unidos de Norte América y Japón.

La Synsepalum dulcificum, nombre científico de la “planta que entrega la baya milagrosa” crece hasta los 10 m de altura, en climas cálidos y húmedos en suelos de pH < 5,8, es decir, ácidos.  Tiene flores de color blanco a lo largo del año y el fruto de la misma, de color rojo,  alcanza entre 3 a 4 centímetros de longitud, a este fruto se le conoce como la “baya milagrosa”.


El principio de acción de esta “baya milagrosa” se da por la concentración de miraculina que trae el fruto, ésta es una proteína (glicoproteína) que actúa sobre los receptores del sabor dulce (hT1R2-hT1R3) y logra enmascarar completamente los sabores ácidos  y amargos durante media hora aproximadamente.


Por todo esto y mucho más la aplicación que la miraculina tiene dentro de productos destinados al control de la diabetes y la obesidad es muy importante, pero quizás si vemos el panorama desde otros puntos de vista, quizás en algún momento ésta pueda ser aislada e injertada dentro de algunos alimentos específicos, para que diversas poblaciones de consumidores puedan ingerirlos sin reparar en el sabor amargo o ácido que  estos tengan, por ejemplo, imaginan lo que sería de algunas verduras que tengan dentro de ellas la proteína milagrosa, pues los niños podrían disfrutar de un salad bar tal cual si fuese una fiesta de caramelos, y claro está no se estaría poniendo en riesgo el valor nutritivo de la alimentación.

Existen algunos lugares del mundo en los cuales se organizan fiestas de degustación a un precio moderado, en las cuales se difunden las propiedades y ventajas de esta baya milagrosa, llevando al consumidor a los límites de más extremos en cuanto a su sentido del gusto se refiere.




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